Páginas vistas en total

sábado, 24 de mayo de 2014

Elixir.


Llego del camino árido
aun con los labios resecos,
de eso besos que lamian
en las noches de equinoccio.

Soy el otoño de tus tiempos,
ensoñaciones cóncavas
en tu mundo convexo
amasando remordimiento.

Soy el lobo estepario
que en su noche de luna brava
auspicia tus suspiros
que llegan del occidente.

Mientras las mortajas
de tu cuerpo caen
entre la casada de manos
usurpando el sudor.

Revuelto el cabello
en la ráfaga del viento
lleno de polvo marrón
acojinando los pensares.

Encuentro tus manos
taciturnas enclavadas
en mi nicho secreto
ataviadas de reflejos.

Soy el gitano trovador
soplando el organillo
que simula música
entre la tarde y la noche.

Y al final me siento
en esa banca roída,
apiñando los pensamientos
de tus días en el mar.


José Flores.
5/24/14.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Tormenta.




Has presa de mis tormentas
donde acaricio las arenas de tu cuerpo
moldeándote en cada caricia
donde mi embate estremece tu ser,
llena mis noches de marea viva
con la  luz de tu luna azul,
llena mi cuerpo con tus caricias y
mis ojos te admiran por las noches
donde me transformo bajo tu encanto,
mi cuerpo tirita sus estertores
de ansias entre tus brazos,
besando tu cuerpo de afrodita
donde develo mis versos;
tu luz ilumina mis sentimientos
y mis manos te llenan de fragancias,
tu roció cubre mi pecho
y me alimento de tus suspiros
que derramas a lo largo del camino,
mis manos acotan tu tempestad
remolinos de viento allanando
mis temores de amarte sin tiempo,
dejando mis tormentas disiparse

en la eternidad de tus labios.
Jose Flores.

jueves, 1 de mayo de 2014

Muerte Del Poeta.



Qué difícil es callar,
el corazón colapsa
y la mente mendiga
la mezquindad ciega.

Lastre del tiempo
encallando las carnes
putrefactas y fétidas,
de una prole desmedida.

Muerte sedienta,
hermana desnuda
fría, secular y muda,
recordando su misión.

Llega en el momento
esperado por el destino,
secuestrando al cuerpo
su tesoro preciado.

Hermana blanca ven,
descansa tu camino
en el lecho pétreo
donde mi alma partirá.

Dejando en su camino
los recuerdos en memoria
de transeúntes cohibidos
en su congoja y lamento.

Dejo este mundo feliz
tomando tu mano
mi bella amiga
que naciste a lado.

Digo adiós al camino,
doy hasta pronto
a mi playa lejana
ahora solitaria.

Me voy con la brisa
acariciando tu mejilla
en este adiós triste
del roce de tu piel.
  
Y ahora los pétalos
de este rosal estarán
acariciando cada
uno de tus dedos.


José  Flores