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martes, 27 de noviembre de 2012

Entre Tus Brazos.





Desesperado despierto con esta sed de ti
mis anisas carcomen mis entrañas despertando,
en cada una de tus exhalaciones de sirena
flotando en mi bahía de deseos.

Me pierdo en la inmensidad de tus ojos
en esa profundidad que me extasía,
en cada uno de los sueños que se sumergen
en las noches azules y lunas pardas.

Desprenderé tus prendas, tu segunda piel,
derramaré mi ansiedad sobre tus senos
que caen con suavidad sobre mi pecho,
ingrávidos, candentes, suaves, secretos.

Arroparé con mis labios tu calor de hembra,
arrancaré con mis dientes tus prendas,
dejando en tu cuerpo el rastro de mis besos,
recorriendo el largo y dulce trayecto.

Deslizaré cada una de mis ansias sobre ti,
sobre tus ensoñaciones, en cada gemido,
que desenfrenan mis sueños de despertar
a tu lado en cada uno de mis viajes astrales.

Despertaré entre tus brazos, donde me perderé
en esa inmensidad de tu piel crispada
de mis versos, que escribí en esa noche
de sueños donde nos amamos en el tiempo.

José Flores.
11/27/12.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Distancia.





Despierto entre la madrugada del Domingo,
de un día cualquiera, en un lugar ajeno,
mis pertenencias sepultadas en un amanecer
donde los recuerdos se achocan en sus rincones.

Remolinos de tiempo desmembrando recuerdos,
tu sonrisa como eco del tiempo timbrando
en los muros de esta casona desolada de ti,
de tus pasos desnudos y abanicando tus caderas.

Distancia entre los recuerdos y las realidades
que no hieren con sus saetas rusticas, roídas
desmembradas de ignorancia, orgullos punzantes
de ambigüedades hipócritas de una sociedad.

Despierto en la madrugada del Domingo,
desafiando el paso del reloj en mis pensamientos
de mundos perfectos y añoranzas de pubertad
desenfrenada en las esquinas de los parques.

Mis manos encalladas en mi cabello crespo,
secuelas del tiempo desmesurado y cruel
que lleva en sus remansos aquellos lamentos
de no haber besado tus labios en la noche.

Ahora la distancia se desploma insensata,
despreocupada y aberrante en su camino
donde solo tu aroma mora mis muros,
esos mismos que sostuvieron tu cuerpo.

Desquebrajo los dinteles de las mamparas
quejumbrosas por el pasar de los días,
en la soledad de la penumbra que sepulta
sus ensoñaciones de tiempos mezquinos.

Miro tu rostro colgado de las paredes,
de mis arrebatos de soledad perenne
encontrando eco a mi desolación
con ese adiós sin palabras, ni besos.

Hoy al final de esta distancia sepulto
en la oquedad de mis recuerdos,
los residuos de tu amor en silencio
y arrebato mi corazón de tus manos.

José Flores.
11/11/12.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Aquelarre.




Amanece con las gotas de lluvia matizando el cielo,
despierto con tu aroma a humedad de hembra en celo
dejando en mí sueño los residuos de tus gemidos
que encarcelan mis ensoñaciones en tu herejía de besos.

Miro tu figura sepultada en la espesura de la hierba,
desdeñosa, atrevida, ataviada de secretos iracundos
que dejan su desvelo en mis brazos proféticos,
acusando sus redenciones en las afueras de la selva.

Aquelarres llenos de sensualidad, movimiento de caderas,
tu sexo extasiado con la música de tambores lejanos,
deslizando tus manos en tu cuerpo impregnado de versos,
acicalando con tu mirada trasfigurada en su clímax mis ansias.

Me dejo llevar en tu mundo de erotismo crispado,
sensaciones, pasiones, gemidos, exhalaciones, rebeldía,
lamiendo mi torso sangrando su sensualidad en tus labios
llenando tu mundo de brujas y chamanes de ritos.

Aquelarres llenos de mitos suicidas en los acantilados
de esos senos ingrávidos y habidos de mordiscos,
llenando mis alcanforas de tu savia enajenante de ti,
de  tus recuerdos de amores, de orgasmos simbióticos.

Miro tu danza diáfana y sensualidad dispersa en tus poros,
tu sonrisa perversa saciando mi lujuria despeñada en mis manos,
en estas ansias de derrotarme en tus embrujos de hembra en celo,
de ser tu prisionero en este aquelarre desbocado de amores.

José Flores.  
11/9/12.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Suicida.




Miro tu cuerpo desvanecido en el lecho,
mis manos inertes se desploman suicidas
en las caricias que se pierden en tu piel
llena de recuerdos ambiguos del amor.

Despierto en cada segundo del reloj
que infame marca el tiempo de tu sueño,
entre la madrugada y la noche que finiquita
este presagio de los besos enclavados.

Acompaño mis plegarias descarriadas
en cada instante que sufrago mis ansias,
al verte desnuda en las noches tibias
deslizando mis labios en su agonía.

Mis sueños se sacrifican en sus ásperas
comisuras entre la realidad y la ilusión,
sueños húmedos que se fraguan incrédulos
al roce de tus senos pecaminosos.

Mis manos suicidas se desploman en ti,
en esta brevedad de la noche que gime
sus dolencias de amante decadente de amor,
en su interminable deseo de besos angustiados.

Lleno mi mente con tu memoria taciturna
y decanto mis ansiedades con tu saliva,
en cada beso que derramo en el recorrido
que este suicida deja marcando su camino.

Desuello mi torso para incrustar mi corazón
y verter mi capricho de amante furtivo,
deshojando sus flores en el atardecer y
desprendiendo tu esencia enardecida.

Dejaré esta vida en tus manos, siendo el suicida
que abandone en la deriva de tus anhelos esta vida,
apaciguando tus desvelos de noches inertes
dejando mi canto en el alba y durmiendo en tu pecho.

©José Flores.
11/5/12.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Ensoñación De Un Poeta A Su Musa.




¿Cuantas muertes he de pasar?
En este trayecto infructuoso de constantes absolutas
en este sin fin de despertares en la ausencia radical,
de los pertrechos infames de mi vida finita y bestial.

Despierto a las cinco de la mañana como todos los días,
mi reloj biológico se altera un segundo al percibir tu aroma
entre las mamparas de los recuerdos colgando del muro,
fotografías sin relieve que se contraponen en a mi vista.

¿Cuántas veces he de decir tu nombre?
Despertando en estas noches de  otoños pardos,
depurando sus estertores ingenuos de alabastro,
fragmentados en sutilmente por tus recuerdos.

Las gotas de lluvia se filtran entre los cristales
empanados de recuerdos de tus sueños encrespados,
sátiras desafiantes de la vida gestada en el limbo
infértiles momentos desganados de tus caricias.

¿Donde dejaré el tatuaje de mis labios?
Esta trementina que de mis labios se escapa al infinito,
besos desprendidos en las secuelas del tiempo ido
a las mazmorras de esta memoria perenne de ti,
de tus manos en mi pecho fertilizando mis añoranzas.

De estos labios que en las noches de angustia
gritaban tu nombre en la mezquindad del silencio,
dejando en entre la brisa el destello de tu mirada
apagada por los besos que en tu cuello aguijoneaba.

¿Qué de tus recuerdos de amante furtiva?
Despertando entre las horas de la noche frígida,
donde mis manos se enfrascaban en su lucha incierta
entre el lino de mi lecho sediento de tus movimientos
que fugaces se deslizaban en la pasión de tu caderas.

Dejando a este poeta enloquecer en sus versos,
abanicados entre mis recuerdos de noches secretas
acariciando tus labios mudos y tu rostro inerte,
dejando a la deriva los versos escritos en tu piel.

©José Flores.
10/4/12.