
de estas paredes añejas
que tus pasos han retornado,
tu risa acariciando los cuadros
y recuerdos colgados como arena
en el reloj de tiempo y destino.
en este sotavento que carcome
y mi memoria senil te atrapa
entre los telones de esta carpa
donde nuestra historia se contaba.
Éramos
niños del tiempo amorfo,
jóvenes aventureros de jeans
con sus sueños amotinados,
entre los gritos de libertad
y un mundo frente a sus ojos
que reían sus disparates.
jóvenes aventureros de jeans
con sus sueños amotinados,
entre los gritos de libertad
y un mundo frente a sus ojos
que reían sus disparates.
Esos fuimos
Tú y Yo,
jóvenes viejos de mirar profundo,
acariciando a la hermana blanca
sin preocupación a molestarla,
riendo al futuro incierto
pero con la esperanza de abrazarnos.
jóvenes viejos de mirar profundo,
acariciando a la hermana blanca
sin preocupación a molestarla,
riendo al futuro incierto
pero con la esperanza de abrazarnos.
Hoy después
del tiempo;
después de tormentas y revoluciones,
nuestros pasados se amotinan
recopilando uno a uno los besos
y abrazos encallados, guardados,
en estos labios y brazos abiertos.
después de tormentas y revoluciones,
nuestros pasados se amotinan
recopilando uno a uno los besos
y abrazos encallados, guardados,
en estos labios y brazos abiertos.
Seamos los
ladrones del tiempo,
aquellos que lleven el botín
arrendado en el segundero colgado
de este arenal que se revela
para tomarnos de la mano
y continuar nuestro camino al cielo.
aquellos que lleven el botín
arrendado en el segundero colgado
de este arenal que se revela
para tomarnos de la mano
y continuar nuestro camino al cielo.
José
Flores.
2/21/15.
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