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jueves, 9 de agosto de 2012

Sin Ti.




La lluvia cae en el acantilado de mi vida
dejándome claro que sin ti no valgo,
acaricio las almohadas que sostenían
tus sueños de hada marina en la alborada.

Te tomo de la mano sintiendo el calor
que llevas en tu corazón y nutre mi alma,
tus palabras llegan impetuosas pero dulces
secuestrando mi espíritu indómito.

Dejo que mi mente se transforme en ti,
en las caricias que me empapaban
durante las mañanas frías de invierno,
de esos besos de madrugada en celo.

Recuerdo tu aroma silvestre impregnándose,
como tus ojos se desvanecían en los míos
en cada suspiro que de tu alma se fugaba
cuando te leía un poema en la orilla del lecho.

Escucho aun tus pasos desnudos a través
del corredor donde nos encontrábamos
en las noches oscuras arropándonos
para tomar el café junto a la chimenea.

Muero en cada segundo sin escuchar tu risa,
sin poder decirte te amo entre las mañanas
en cada paso que doy y tu sombra no encuentro
reclamando mi encuentro en la cocina.

Mi vida sin ti se encajona en ese baúl áspero,
en la soledad de los muros sudados de recuerdos
de esperanzas de llevarte colgada del brazo
en las calles contiguas húmedas por la lluvia.

De poder bailar lentamente escuchando
la música que mas amas y besar tu cuello,
de ver tu rostro alegre sonriéndome
entre las persianas que filtran la luz.

Abro entre la penumbra mis ojos impacientes,
miro a mi derredor y tu silueta traviesa
aun deambula entre mi memoria y el viento
que hace de mi añoranza su consuelo.

Esta tarde que estoy sin ti, mis labios se abren
exaltando tu nombre en las paredes llenas
de retratos colgando sus historias
y tu rostro que me mira en el horizonte.

Y aquí estaré esperándote tu regreso
de tu vuelo de hada silvestre,
esperándote con mis versos y melodías
para llenar tu alma con mi recuerdo.

José Flores.
8/9/12.

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