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viernes, 6 de enero de 2012

Guerrero.



Postrado en mi lecho, desprendo mi coraza
Llena de terribles batallas, glorias infames,
Tristes guerras de tiempos lerdos,
Despojo mis añoranzas de verte en el horizonte.

Dejo que mi cuerpo desnudo sienta el viento,
El mismo que trae tu aroma a sirena,
La misma brisa que nos envuelve en el sueño.

Dejo abrazarme por tus fragancias que llegan,
Deslizándose entre las persianas de mi habitación,
De este recinto que se convirtió en sagrado,
Donde tus caricias llegan sutiles en las noches.

Cierro mis ojos y miro la luz de tu piel blanca,
Siento como tu mirada me recorre palmo a palmo,
Deslizando tus manos como bálsamo de curación.

Mis heridas de guerras vencidas cicatrizan con tus labios,
Tus ojos de orquídea se enclavan en mi espíritu de lucha,
Soy guerrero que llega de su campo de guerra,
Dejando a un lado su ego para poder ser tu siervo.

Respiro tu fragancia a hermosa taina,
Tu cabello se incendia envolviendo mis carnes vencidas,
Entre tus brazos que arropan mis sueños,
Dejando paso a las ilusiones que cubren mis besos.

Aspiro tu fragancia de mar,
Acaricio tu piel tersa que se crispa con mi voz,
Que a tus oído dice te amo,
Desprendo mis instintos de gitano.

Dejando sus cantos y danzas a su bella luna,
Que ha llegado a este lecho añejo,
Para ser presa de mis caricias y besos,
Escribiendo mis nuevos versos.

Heme aquí amada mía,
He desprendido mi coraza de guerra,
He dejado mi desnudez en tus labios
Y mis sueños entre tus brazos.

José Flores.
1/6/12.

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